¿Cuál es la diferencia entre criminalística y criminología?


 

La televisión nos ha mostrado, a través de diferentes contenidos audiovisuales, la gran mayoría ficticios, de qué manera trabajan los distintos cuerpos de policía cuando se enfrentan a un asesinato. Los protagonistas, normalmente un equipo con sus historias de vida particulares, acuden al lugar del crimen para recoger pruebas, analizarlas y sacar conclusiones.

Su obsesión es detener al criminal que ha terminado con la vida de la víctima. Determinar de qué forma lo ha hecho, cuándo, cómo, en dónde y las razones que le llevaron a cometer ese crimen. Entrar en la mente del asesino es una de las muchas artes que emplean para alcanzar su objetivo. Recoger muestras, cotejar las pruebas o las imágenes de las que se disponen son siempre una ayuda.

Dentro de ese equipo suele encontrarse un experto en criminología y otro en criminalística. De la mano, junto con un jefe de equipo, y quizás otro personaje que sea su mano derecha, mostrarán durante lo que dure el producto audiovisual, miniserie, serie, película u otro formato, que son los más profesionales y mejores dando caza a los delincuentes.

Habrás notado que hemos señalado, que en esos grupos de expertos hay unos que se dedican a la criminología y otros a la criminalística.

Es probable que los términos, al ser similares, lleven a confusión, pero el cometido de ambos especialistas es muy distinto. Nuestro objetivo en este artículo es mostrarte las diferencias que existen entre uno y otro.
 

Criminología y Criminalística


 

Vamos a identificar primero qué es lo que persigue cada una de estas disciplinas.

La criminología es una ciencia multidisciplinar cuyo objetivo es conocer la razón por la cual una persona comete un crimen. Mediante los conocimientos adquiridos de ciencias como la psicología o la sociología, el criminólogo busca entender cómo funciona la mente de un criminal y darle respuesta a este fenómeno (Entre muchos otros fines).

La criminalística, por su parte, es una disciplina distinta de la criminología que lo que trata es de responder a cómo se produjo el crimen y quién lo cometió. Para ello emplea conocimientos procedentes de otras ciencias como la medicina, la física o la química. En otras palabras: se centra en las pruebas materiales para dar con el criminal.

Ambas especialidades a nivel de grado, se enseñan en la universidad. Estos estudios universitarios, que cuentan con 4 cursos, dividen su carga lectiva en 2 módulos: el primero, que dura 2 años, se centra en los conceptos globales y generales mientras que el segundo, que dura los 2 años restantes, se enfoca en especializar al estudiante.

Una vez graduados, para quienes quieran seguir formándose o bien quieran completar otra formación académica, los estudios de postgrado disponibles tanto en criminología como en criminalística, son una buena alternativa, así como seminarios y cursos que suelen ofrecer facultades y centros de formación.
 

Cuál es la diferencia entre criminalística y criminología
 

Qué hace un criminólogo y qué hace un criminalista


 

Ahora que ya ha quedado clara cuál es la diferencia entre ambas disciplinas, es hora de exponer qué es lo que hace cada uno de estos expertos si coinciden en un caso, por ejemplo, de asesinato – en la práctica no es lo habitual pero servirá para esta explicación –.

El criminalista busca evidencias tangibles de entre las pruebas que puede haber en el escenario del crimen. En caso de ser oportuno tomará fotografías para su posterior análisis y buscará huellas que pueda encontrar, después, en una base de datos. Esas marcas pueden presentarse en el arma del crimen, en caso de encontrarla, o en ropa, muebles, paredes, etc…

En cambio, el criminólogo analizará la forma en la que ha actuado el criminal e intentará escudriñar los motivos que le llevaron a cometer su asesinato. Obtener detalles sobre la víctima, además, puede ayudarle a formular un perfil de la persona a la que están buscando. No un perfil físico sino psicológico que ayude a acotar su búsqueda y también a prevenir que vuelva a actuar.

En este sentido, la figura y labor del criminalista está más acotada que la de un criminólogo. Este último, tiene un campo de estudio más amplio, mientras que el criminalista suele limitarse a la escena del crimen, ya que su objeto de estudio son el delito, el delincuente, la víctima y la conducta criminal, con el fin de explicar las causas y motivos del fenómeno delictivo y prevenirlo. Tanto es así, que muchos especialistas en esta materia se integran en equipos de gobierno que estudian y persiguen conductas delictivas como el maltrato infantil o la violencia de género.
 

Ciencias de estudio


 

Hablábamos antes de que la criminalística y la criminología son disciplinas distintas y que esta última es una carrera en la que, durante sus 2 primeros años, se forma al alumnado de manera general. De entre las muchas ciencias que trata su programa educativo, destacamos: psicología, sociología, antropología, biología, filosofía y victimología.

Otra de las materias que trata la criminología es el derecho. Su conocimiento y aplicación a nivel penal es muy interesante e importante para los profesionales de este sector.

Por su parte, en criminalística se estudian por ejemplo: Física, Química, Matemáticas, Medicina, Toxicología, y Genética, entre otras…

En resumen, aunque comparten algunas asignaturas, la criminalística se basa en las ciencias naturales y la criminología en las ciencias sociales.

Sabemos que el criminalista trabaja sobre las pruebas y los hechos que rodean un suceso delictivo, es decir sobre cosas que se pueden medir, cuantificar y comparar, todo ello con el fin de auxiliar a la justicia, para que esta decida sobre las consecuencias penales de un hecho concreto que ya ha sucedido. La criminalística se aplica en la escena del crimen y posteriormente en los laboratorios, con el objetivo de esclarecer un delito que se está investigando.

En cambio, por ejemplo, la criminología analiza conductas desviadas, las clasifica, las analiza estadísticamente, y busca evitarlas en la medida de lo posible. Digamos que la razón de ser del criminólogo es estudiar a los individuos que cometen los delitos, pero también a sus víctimas. Establecer qué métodos emplean, por lo general, y qué fórmulas adoptar para proponer acciones o estrategias que impidan que estos sujetos actúen. Esta es una aplicación que acostumbra a darse antes y no después, diferencia importante con la criminalística que actúa sobre lo que ya ha sucedido.

Quien trabaja en criminología investiga comportamientos y conductas humanas que, de alguna manera, se alejan de la norma establecida, como es el caso de las transgresiones a la seguridad vial. En este sentido, su cometido es apuntar las causas y planear cómo es posible evitar que las personas lleguen a ese extremo. Prevenir y educar es otra de las funciones que tiene la criminología.

A modo de resumen, hemos visto, que mientras el criminalista tiene un vínculo con el sistema penal, ayudando a que este alcance sus decisiones en los hechos que está juzgando, el criminólogo guarda relación con el derecho penal, pero en una órbita distinta, estudiando por ejemplo el efecto preventivo o disuasorio de las normas y sus penas.

 

Futuro profesional


 

Estas formaciones universitarias también tienen diferencias en cuanto a sus salidas profesionales. En ese sentido, los criminalistas suelen desempeñarse por ejemplo, como peritos judiciales de la policía científica, trabajan en laboratorios privados dedicados al análisis de los vestigios encontrados en la escena del crimen o actúan como peritos de parte elaborando dictámenes e informes periciales.

En cambio, un criminólogo no es habitual que desarrolle su carrera como perito, y su salida profesional, la vamos a encontrar por ejemplo: en el ámbito de los cuerpos policiales, la seguridad privada, el periodismo de investigación o grupos de gestión en gobiernos para prevenir delitos.

Sobre la cuestión de si los criminólogos deben poder acceder a las oposiciones de Instituciones Penitenciarias ejerciendo su propia profesión, debemos saber que es un tema muy debatido últimamente, y representa una cuenta pendiente que ha sido puesta a consideración de la justicia, por lo que queda mucho camino en ese aspecto. Pero, desde luego, no hay dudas sobre lo mucho que pueden aportar estos profesionales, a las juntas de tratamiento o sus equipos técnicos, por ejemplo.

Seguramente, el prototipo de experto en estas materias sea el del popular personaje de Sir Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes. Pero como ves, aquí no hay gabardina, boina ni tampoco pipa aunque sí mucha preparación y conocimiento para detener a criminales.
 


CFEC | Centro de Formación Estudio Criminal¿Cuál es la diferencia entre criminalística y criminología?

18/02/2021