Efectos globales en la reincidencia
Meta-análisis
Dr. José Luis Alba Robles
Dra. Concepción Aroca Montolio
Dra. María Jesús López Latorre
Universidad de Valencia
España
Los primeros meta-análisis de esta categoría fueron publicados por Garret (1985) y por el grupo de investigación de Davidson (Davidson, Gottschalk, Gensheimer y Mayer, 1984; Apter y Goldstein, 1986). En concreto, Garret (1985) analizó 111 programas de tratamiento con 13.000 delincuentes juveniles en instituciones de reforma (433 Tamaños del Efecto –TE–), indicando un tamaño del efecto promedio (TEP) o reducción media de r=.12 entre los estudios bien diseñados, a pesar de que la reincidencia fue el criterio de elección para únicamente el 43% de los tamaños del efecto (Garrido, et al., 2014). Este resultado significa que los estudios analizados por la autora lograron, en promedio, una mejora del 12% en las puntuaciones del grupo experimental en comparación con el grupo control (Redondo, Garrido y Sánchez-Meca, 1997). Este meta-análisis también señaló que las intervenciones cognitivo conductuales arrojaban los mayores efectos significativos (r=.22 para los estudios bien diseñados metodológicamente y los estudios de más de 10 TE). Los resultados del grupo de Davidson fueron similares a los de Garret (1985), y las intervenciones conductuales (refuerzo positivo, economía de fichas, contrato conductual) resultaron ser las más eficaces. Del mismo modo, el tipo de profesionales que aplicaban los programas (psicólogos, educadores, etcétera) y el grado de implicación del evaluador en el diseño de la intervención, también fueron cuestiones muy importantes en la efectividad de la rehabilitación.
Entre 1986 y 1987, un grupo de investigadores norteamericanos realizó sendos estudios meta analíticos con 35 y 90 programas de diversión (derivación) para delincuentes juveniles (Gensheimer, Mayer, Gottschalk y Davidson II, 1986; Gottschalk, Davidson II, Gensheimer y Mayer, 1987), obteniendo en ambos un idéntico tamaño del efecto de r=.10, esto es, una mejora del 10%. En 1989, Whitehead y Lab, también investigadores norteamericanos, analizaron 50 programas realizados con delincuentes juveniles, siendo su efectividad promedio de r=.12 (equivalente a un 12%). Un año más tarde, Andrews y colaboradores, (1990) publicaron un estudio de revisión de 154 programas de tratamiento de delincuentes tanto juveniles como adultos, informando de un tamaño del efecto medio de r=.10, lo que refiere una mejora global del 10%. Posteriormente, Lipsey publicó en 1992 los resultados del estudio de revisión más ambicioso nunca antes realizado, incluyendo en su análisis 397 programas de tratamiento de delincuentes juveniles realizados entre 1945 y 1990. En este conjunto de programas habían sido tratados más de cuarenta mil delincuentes. Lipsey halló una efectividad promedio algo más limitada, de entre .05 y .08, lo que supone un porcentaje de mejora de entre el 5% y el 8% (Lipsey, 1992).
A finales de los 90, Lipsey y Wilson (1998) llevaron a cabo una evaluación de 200 estudios que incorporaban técnicas de intervención en jóvenes delincuentes reincidentes. Los resultados fueron modestos, mostrando una mejora de .06 (6% de efectividad sobre el grupo experimental).

Efectos globales en la reincidencia
En Europa también contamos con estudios de revisión meta-analítica sobre delincuentes juveniles y adultos, si bien éstos comenzaron a realizarse con más retraso. Lösel y Köferl (1989) fueron los pioneros en este tipo de revisiones. Estos investigadores alemanes se centraron en los tratamientos con delincuentes adultos, obteniendo un resultado de r=.11 (11% de ganancia en el grupo tratado). Pero nuestro país también ha contribuido al conocimiento acumulativo con los meta-análisis sobre la eficacia de los tratamientos dirigidos a los delincuentes juveniles (véase al respecto: Redondo, 1995; Redondo, et al., 1997; Redondo, Sánchez-Meca y Garrido, 1999; Redondo, Sánchez- Meca y Garrido, 2002). Sus trabajos meta-analíticos han logrado integrar 57 programas de tratamiento aplicados en instituciones y en la comunidad, tanto con delincuentes juveniles como adultos, correspondientes a seis países europeos. En la revisión más amplia realizada en 1997, Redondo, Garrido y Sánchez Meca obtuvieron resultados significativos para la mayoría de los programas evaluados (50 de 57), frente a seis que tuvieron efectos contraproducentes. El tamaño del efecto promedio (TEP) fue de r=.15, lo que nos indica una ventaja global, favorable a los grupos tratados del 15%, y una reducción promedio de la reincidencia del 12%.
Asimismo, Lösel (1995) junto con su equipo de investigación desde Alemania, realizó una revisión comprehensiva de 13 meta-análisis sobre jóvenes y adultos delincuentes entre 1985 y 1995, y encontró que los tamaños del efecto más significativos oscilaban entre .05 y .18 (de un 5 a un 18% de mejora), con un resultado global de alrededor de un r=.10. Esta tendencia en los resultados permaneció tras controlar los efectos de factores como el desgaste de los sujetos, la calidad de los diseños experimentales, la duración del seguimiento, o el estatus de la publicación (Lipsey, 1999).
La robusta replicación de los resultados positivos de este meta-análisis es muy destacable si tenemos en cuenta la variedad de estudios diferentes, los tipos de codificación y los equipos de investigación implicados. Además, Lösel (1995) y Lipsey (1992) sugirieron que el TE del tratamiento global, en ocasiones, es probablemente infravalorado si tenemos en cuenta que algunos estudios sobre tratamiento, en su diseño, a menudo usan grupos control que reciben algún tipo de tratamiento de poca intensidad y, además, tienden a incluir criterios dicotómicos de medida que no son sensibles para detectar diferencias en los resultados sobre reincidencia.
Recientemente, Lipsey (2005) ha llevado a cabo un meta-análisis sobre los efectos positivos de los programas cognitivo-conductuales en el tratamiento de los delincuentes juveniles. Este autor incluyó 77 estudios sobre tratamientos de naturaleza cognitivo-conductual como resolución de problemas, habilidades cognitivas, control de la ira, autocontrol emocional, etcétera. Los resultados indicaron que los efectos de los programas que incluían técnicas de este tipo eran eficaces en la reducción de la reincidencia, en consonancia con otros estudios meta-analíticos (Lipsey, Chapman y Landenberger, 2001; Lipsey y Landenberger y Wilson, 2007; Pearson, Lipton, Cleland y Yee, 2002). Esta investigación señaló que tras 12 meses de seguimiento en la aplicación de las intervenciones en el grupo de sujetos tratados, el índice odds de los no reincidentes fue 1.16 veces mayor que el de los reincidentes, lo que se traduce en un r=.40 (40%) de reincidencia en el grupo no tratado frente al r=.29 (29%) del grupo experimental. Esto supone una ganancia del 27% respecto al grupo control, llegando en algunos casos a alcanzar un 60% con determinadas técnicas como el autocontrol emocional. Por otro lado, el programa más eficaz resultó ser el Programa del Pensamiento Prosocial (Ross, Fabiano y Ewles, 1998), con una ganancia del grupo participante de un 23%…«Ver Artículo Completo»
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FUENTE
Autor: Dr. José Luis Alba Robles, Dra. Concepción Aroca Montolio y Dra. María Jesús López Latorre (España)
Título: El modelo criminológico de evaluación e intervención para menores en conflicto con la ley / The criminological model of assessment and intervention for children in conflict with the law (pp. 8-37)
Revista: Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística. Año 3, vol. VI enero-julio 2016
10/09/2024