El territorio en la criminología

Mtro. Tonatiuh Suárez-Meaney
Dr. Luis Chías Becerril
Universidad Nacional Autónoma de México
México


 

La criminología ha pasado por distinta etapas, atribuyendo la esencia del crimen a distintos aspectos. No siempre se ha considerado que el medio ambiente de una persona modifique la criminalidad de una persona que la persona modifique la criminalidad de su entorno.

Ha sido un camino largo al respecto. Mostramos cronológicamente, primero algunas de las teorías consideradas aquí como “no territoriales” y luego las “territoriales” que conforman el cuerpo teórico para explicar la relación de la geografía con el crimen y entran en lo que se ha dado en llamar criminología ambiental. Esta exposición es importante en vista de la poca difusión que han tenido estas últimas concepciones en la criminología.
 

Teorías no territoriales

“modelo” cielo tierra


 

La criminología en su origen parece en un principio un simple conjunto de ideas desordenadas que primero sólo fue auxiliar en la aplicación de castigos para luego funcionar como herramienta de análisis del crimen en su conjunto.

En un principio las reflexiones de alguna manera criminológicas, giraban en torno al criminal y su relación con la divinidad y no entorno al crimen en sí. El ofendido en un crimen era Dios y no la víctima. El cristianismo con respecto a las religiones antiguas unificó a los dioses en uno solo, en torno al cual hizo girar la relación con el criminal.

Para definir el crimen había que definir el bien y el mal. Por eso en occidente se creía que el castigo se debía ejercer por la iglesia. De esa concepción surgieron las visiones sobre el castigo y la culpa, de Santo Tomas y San Agustín, el primero siguiendo la filosofía griega materialista y el segundo la idealista.

De este último se tienen las visiones del encierro como forma de meditación que ofrecen al criminal la oportunidad de reflexionar sobre sus actos y lograr el arrepentimiento y con ello el perdón divino. De ahí se asientan los principios carcelarios expiatorios. Como quiera que fuera, el crimen y su purga era un asunto de la religión que mira al ser humano desde una perspectiva determinística. Hasta aquí la única referencia territorial con respecto al crimen es la relación entre tierra y cielo.
 

el territorio en la criminología

El territorio en la criminología

 

Modelo “terrenal”


 

Es hasta que la iglesia pierde poder y que lo toma el estado, cuya fortaleza se aprecia en la época de la ilustración, cuando se construyen modelos “terrenales” que explican el crimen. Se comienza a observar lo que ocurre alrededor del crimen y no solo al criminal. Se mira su espacio y se asumen en cierta forma parte de la responsabilidad social en torno a ellos.

La gran aportación de los pensadores de esa época, que puede parecer poca cosa pero que es un gran avance, es aceptar que el crimen ocurre en un tiempo y espacio real que influencia a sus habitantes. Al no tener los castigos nada que ver con el cielo, las penas deben ser racionales y útiles para los que cohabitan el mismo espacio del criminal.

Los primeros criminólogos ni siquiera estaban conscientes de que, la materia de la que hablaban era el crimen, como en el caso de Beccaria en el S XVIII (Hayward, 3). Eran los llamados “clásicos” cuya mote fue dada posteriormente por Lombroso más como un estigma -bajo el cual lucían como poco científicos-, que como una etiqueta útil para la clasificación.

Ellos se enfocaron a analizar las leyes y que éstas fueran útiles. Pero es Bentham en el SXIX con su Panopticon –una cárcel donde todos sus puntos eran visibles desde un punto específico-, quien logra una de las aproximaciones más visionarias del análisis ambiental microlocal del crimen, adelantado a su época y que hoy se usa no sólo en cárceles sino escuelas, iglesias y hospitales (Hayward, 7).

Este esquema se adelantó tanto a su época que Foucault se inspiró en él para explicar el poder anónimo, que en cierta forma sustenta los principios de las corrientes del CPTED que veremos más adelante, done por medio del diseño se logra prevenir determinadas conductas.

Estas personalidades son antecesores también de la teoría de la elección racional en el crimen, de la economía criminal y de la estadística criminal, pues establecen que para conocer si algo será útil se deben medir los procesos involucrados. Otra aportación importante fue su conceptualización de la prevención basada en 12 aspectos que permitió un análisis objetivo de las leyes, sin lo cual hoy no se entendería la criminología activa.

Según Taylor (Taylor) la escuela clásica originó en el iluminismo, cuyos principios primordiales los formuló Becaria a partir de los principios de Hobbes, Montesquieu y Rousseau. Así se ve que son una derivación importante del supuesto del contrato social, según el cual, las personas se reúnen y aceptan una ley sacrificando parte de su libertad a cambio de seguridad.

Bajo este concepto resulta coherente que el interés por las leyes es utilitario, que no exista el delito. Por ello las penas deben tener ciertas características que permitan cumplir con este precepto básico.

Taylor resume la teoría clásica del siguiente modo:, el delincuente también es firmante (por así decirlo) del contrato social. Así, los firmantes deben exigir penas útiles y una pena que violenta a algunos de los firmantes (aun al delincuente) consistirá en una pena que se anulará a sí misma.

Taylor destaca que esta teoría tuvo gran aceptación entre la burguesía, como curiosamente tendrá aceptación hoy en día, pues atribuye el origen del delito a los individuos en particular y no a la sociedad que los incluye.

Taylor reconoce a la teoría clásica o utilitaria que ofrece un marco fácil de aplicar y que es más una teoría criminológica legal y de la administración. Independientemente de las críticas a esta teoría sienta las bases para reconocer que el medio influye en las conductas y que por ello hay un margen de prevención.

Montesquieu va más allá y se atreve a sugerir que la geografía determina a las personas. Desgraciadamente estos principios no los llevó ni él ni sus contemporáneos al área de la criminología pues habría que pasar aún cierto tiempo…«Ver Artículo Completo»
 


” El territorio en la criminología ” – Extracto de:

FUENTE

Autor: Mtro. Tonatiuh Suárez-Meaney y Dr. Luis Chías Becerril (México)
Título: Geografia criminal y el homicidio serial: El caso de Juana Barraza (pp. 60-80)
Revista: Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística. Año 3, vol. V agosto-diciembre 2015

06/03/2024

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