Criminología Ambiental

Mtro. Tonatiuh Suárez-Meaney
Dr. Luis Chías Becerril
Universidad Nacional Autónoma de México
México


 

A pesar de que el factor geográfico es considerado desde Quetelet. En una visión contemporánea de territorio, aceptar que el territorio influía en la situación criminal implicaba aceptar primero que el medio influía poderosamente sobre las personas. Esta cuestión se la tomó seriamente la psicología que con la aparición de técnicas experimentales controladas y estadísticas pudo echar a andar investigaciones.

La llamada psicología ambiental encontró que efectivamente el medio ambiente afecta las decisiones y las conductas de las personas. Ash en 1951 fue el primer psicólogo que comenzó a experimentar con ejercicios de poder. Consiguió demostrar que incluso ante hechos evidentes, una persona influenciada por un grupo desiste de sus opiniones. Más tarde Milgram en 1970 sofisticó los experimentos demostrando que incluso la gente podría realizar actos en prejuicio de alguien si se veía influenciada por otros (Milgram 1963). Zimbardo en 1971 generalizó aún más estas opiniones con su teoría del efecto Lucifer, según la cual las personas pueden caer en actos criminales cuando tienen una influencia exterior (Zimbardo, 2007) con el caótico experimento de la prisión de Stanford. Estas teorías permitieron comprender la importancia del ambiente sobre las conductas desviadas y con ello dar un nuevo enfoque a la criminología.

En 1982 Kelling y Coles formulan la teoría de las ventanas rotas según la cual el deterioro de un entorno puede incidir en el mismo deterioro. Las personas se sienten influenciadas por el deterioro (ventanas rotas) para no cuidar ni vigilar su espacio. Un ejemplo es el grafiti, cuando aparece grafiti en una pared, es mucho más probable que aparezca un segundo grafiti en esa pared que un primer grafiti en otra pared (Kelling, 1998). Estas teorías han dado pie a formular políticas de tolerancia cero. Hasta aquí, hay una etapa que plantea la importancia del ambiente que no había sido reconocido por los otros criminólogos o al menos no había sido demostrada la relación.

Una serie de investigadores posteriores comienzan a organizar las ideas y formular una criminología ambiental. Marcus Felson argumentó con su teoría de la actividad rutinaria que un delito ocurre cuando se dan cita una oportunidad con una víctima en potencia en un lugar adecuado con un criminal potencial (Felson, 2004). John Eck formuló el famoso triángulo de Eck (Figura 2) donde se explica que un delito requiere de tres elementos, un lugar, un delincuente y una víctima (que puede ser persona u objetivo), cuando estos tres elementos se conjuntan ocurre el hecho. Para cada lado del triángulo se puede aminorar la importancia (Clark, 2008).

Esto da una clasificación de los problemas en tres (una por cada lado): problemas pato (de víctimas repetidas), problemas lobo (ofensor repetido) y problemas madriguera (lugar repetido). A la criminología ambiental le interesan en particular los problemas madriguera. Con todo este bagaje se ha construido la crime science que es la ciencia de prevención del delito. Unos de sus exponentes más importantes son los esposos Bratingham que definieron la criminología ambiental fortaleciendo el camino para la construcción de una ciencia espacial del delito sobre todo en la parte estratégica (Brathingham, 1990) y también definieron la importancia de conocer la geometría que el crimen dibuja en las ciudades.
 

criminología ambiental

Criminología Ambiental

 

Esto se relaciona con los desarrollos que han servido también para la táctica criminológica como los estudios de Kim Rossmo (Rossmo, 1999) quien logró establecer modelos para predecir la localización de criminales depredadores como los seriales (Rossmo, 1990) que coincidieron en patrones de depredadores naturales según modelos probabilísticos (Le Comber, 2005). También lo han hecho con modelos heurísticos David Canter (Canter, 2003) y Lavin. Por otro lado ha habido desarrollos de corte deductivo como el de los hotspots que utilizan las policías de muchas ciudades (U.S. Department of Justice Office of Justice Programs. 2005). Oscar Newman desarrolló parte el concepto de espacio defendible (Newman, 1973) según el cual el medio construido permite evitar el crimen. Jefferey desarrollo el concepto de CPTED (Prevención del crimen por medio del diseño ambiental) de una forma más científica. Sin embargo son conceptos que n han sido confrontados experimentalmente por lo que han dejado de usarse (Derek). De todo lo anterior tenemos bases para considerar que un cambio en el entorno puede relacionarse con un cambio la incidencia delictiva.

Los principios de estas teorías pueden aceptarse fácilmente de forma intuitiva pero no hay muchos estudios al respecto.

Hay otras tres teorías muy importantes en la criminología ambiental: la prevención situacional, la del patrón criminal y la de la actividad rutinaria. La primera indica que el crimen se puede reducir reduciendo las oportunidades de los perpetradores, la segunda se basa en los principios expuestos de Eck y en las teorías de la elección racional que muestran al criminal como un calculador que sabe medir riesgos de ser capturado y si esos riesgos se le incrementan su actividad disminuirá. La tercera reúne eclécticamente casi todas las teorías de criminología ambiental y se orienta a la probabilidad de ocurrencia de los eventos cuando varían las situaciones, vigilancia, motores, etc.

Estas visiones han llevado al análisis ecológico del crimen y la criminalidad agregando información de un nivel individual a uno colectivo. Los sistemas de información geográfica son más útiles para el análisis ecológico que el individual y han mostrado que existe una gran semejanza entre los estudios criminológicos y los estudios epidemiológicos (Chainey, 2005). Para este de análisis es importante tener ciertos criterios que impidan la comisión de serios errores como el de la falacia ecológica (Langbein, 1978). Incluso se han realizado estudios completos para determinar el área idónea de las unidades de análisis (Weisburd, 2009).

En ocasiones se tacha a la criminología ambiental de positivista más o menos con el mismo propósito que los positivistas echaban a los clásicos de clásico. Es decir de una forma demeritoria. Se le critica que hace muchos cálculos sin embargo debido a la diferencia entre la situación criminal real y la percibida se hace indispensable tomar medidas que los hechos tal como ocurrieron…«Ver Artículo Completo»
 


” Criminología Ambiental ” – Extracto de:

FUENTE

Autor: Mtro. Tonatiuh Suárez-Meaney y Dr. Luis Chías Becerril (México)
Título: Geografia criminal y el homicidio serial: El caso de Juana Barraza (pp. 60-80)
Revista: Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística. Año 3, vol. V agosto-diciembre 2015

19/03/2024

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