Lo que debemos ver detrás de los índices de criminalidad

Dr. Gino Ríos Patio
Universidad de San Martín de Porres – Perú


 

El alarmante y peligroso problema del sensible incremento de la violencia y la criminalidad, origina varias consecuencias negativas para la organización socio política y jurídica.

En primer lugar, se evidencia un grave deterioro del Estado ante las legítimas expectativas ciudadanas centradas fundamentalmente en la necesidad de bienestar y seguridad, lo cual ocasiona inmediatamente un delicado descrédito del cumplimiento de las funciones del Estado, los roles de la acción política y el principio de autoridad, colocándonos en las puertas del desorden, el desgobierno y caos.

En segundo término, la principal afectación la padecen los derechos humanos y con ello la dignidad del hombre sufre una rebaja intolerable, tanto del extremo graficado por los ribetes dantescos que describen las acciones criminales, cuanto por la respuesta violenta de las agencias del sistema penal y el verticalizado control social que emerge de dicha situación, que coexisten sin embargo con una cada vez mayor impunidad formal y material y con barreras de acceso a la justicia por parte de las víctimas, lo cual no hace sino agravar su situación de indefensión.

En tercer orden, se produce la hipertrofia de lo que podríamos llamar el imaginario social del delito, esto es, la conciencia colectiva respecto de la criminalidad supera a la de por sí grave realidad, lo cual se constituye en un factor de retroalimentación para el repertorio criminogénico que exhibe la sociedad y el funcionamiento del círculo vicioso deviene incesante.

Parafraseando el título del libro de Virgolini, J. (2005:236), la razón está ausente de los órdenes político, social y jurídico, mientras que la inseguridad reina en las vidas de los ciudadanos sin que el Estado acierte en el empleo de una política criminológica eficaz.
 
Lo que debemos ver detrás de los índices de criminalidad

Lo que debemos ver detrás de los índices de criminalidad

 
Y es que además de la violencia objetiva, existe otra que no se ve pero se siente y padece: La violencia subjetiva omnidireccional y omnipresente, que lacera el tejido social y origina una desconfianza total paralizante. Ya no solo se desconfía del Estado y las autoridades, ahora se duda hasta del prójimo. Esta violencia subjetiva es virulenta, se disemina vertiginosamente en cuerpo social débil, reproduciendo más violencia, más desconfianza y así sucesivamente, en una relación directamente proporcional, como anotan Aguilera, R. y González, J. (2011:9).

En este punto ya se ha producido la descomposición social y prevalece la ausencia de cohesión. El cuerpo social ha sufrido daño y la persona humana se contempla asimisma como un elemento vulnerable y sin protección. Se le ha arrebatado su civilizada evolución y obligado a involucionar a estadios cronológicamente superados en los que primaba la razón de la fuerza. No hay ley ni política en esta clase de Estado democrático, que a fuerza de reproducir la violencia no ve otro camino de solución a la crisis de criminalidad que endurecer el control social y las sanciones, con afán generalizador pero con precisión selectiva, convirtiéndose en una democracia arbitraria y opresora…«Ver Artículo Completo»
 


» Lo que debemos ver detrás de los índices de criminalidad » – Extracto de:
FUENTE 

Autora: Dr. Gino Ríos Patio (Perú)
Título: La criminalidad en la realidad peruana: ¿Qué hacer? Una aproximación y propuesta estratégica (pp. 106-112)
Revista: Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística.  Año 1, vol. II enero-julio 2014